Antes vivíamos muy felices, aunque sin perdices, y no conocíamos los trapos sucios de todo tipo que hay dentro de los demás, ocurrencias, chascarrillos, prejuicios, ideas descerebradas, mala ostia, cretinismo, y toda la panoplia de vicios, pecadillos y penurias de los tristes cerebros. Como mucho cuando abrían la boca o cuando había que soportar las borracheras de los amigos, las comidas familiares, temibles en Navidad, o a los pesados de los bares y tabernas. Con el progreso, estimado público, todo ha cambiado. Ahora con el invento postpaleolítico de internet, blogueos, redes "socialistas" y demases, todo el mundo se cree en el derecho de echar encima de sus semejantes todo lo que lleva dentro. Y sin ningún pudor, qué ostias. Tenemos que saberlo todo y soportarlo todo, en directo y a cualquier hora. Lo que creen que saben. Lo que creen que son. Lo que no saben los otros. Lo que no son los demás. Lo que opinan o dejan de opinar. Sus gustos y preferencias. Sus desgracias. Su vida. Pero, ¿qué vida? ¡Vayánse a sus casas por favor! ¿Que los aguante su santa madre, su sacrificada esposa o su atento esposo! ¿No ven que no interesa? Señores, señoras, señoritas... No nos echen sus miserias como si fuera el más exquisito de los manjares. Abajo con las masturbaciones colectivas. ¡Que no somos porno stars que disfrutamos con las oleadas de liquido seminal que inundan la cara! ¡Si encima querrán que traguemos y que miremos a cámara sonrientes! Aquí no vamos a sonreír ni para la foto. - Pero oiga, si usted hace lo mismo... - Cállese hombre, que no se entera de nada, no sabe que en el primer mundo mientras trabaje, cierre la boca y pague impuestos todo el mundo es libre de hacer el idiota cuando quiera... además, déjeme con mis cosas privadas... y no me mire que me desconcentro...
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lunes, 31 de enero de 2011
domingo, 26 de septiembre de 2010
Fuga de cerebros...
Este es uno de esos casos en que no se sabe si es mejor reír o llorar. El interés académico no se ve por ninguna parte, realización pésima -a no ser que se trate de la última moda en películas experimentales...- y dudoso gusto. Sobre todo un ¡hurra! por el cámara, ¡felicidades!, seguro que pasas a la posteridad por tu raro sentido del equilibrio. Al menos puede servir para contextualizar las tres actitudes básicas de un estudiante de medicina o medicina forense ante su primera autopsia:
1. La risa idiota y nerviosa, con chistes de mal gusto como mecanismo de defensa.
2. La cara de asco y la carrera para ver quién llega antes al lavabo para vomitar.
3. La indignación ante la falta de consideración por el ser humano y el ambiente como de fiesta macabra al lado del cadáver.
Es como una prueba de resistencia, un test para hacer en casa delante del ordenador. Usted querido internauta ¿cuál cree que sería su reacción? -¡Y no vale hacer trampas!
Manden las respuestas a donde crean conveniente. Abstenerse bolsas con vómito y similares, por favor.
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autopsia,
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