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domingo, 23 de febrero de 2014

Shakira piensa 2: Papi ya va


Esta frase requiere un completo análisis semántico según los posibles sujetos del enunciado: Papá, mamá y Bebé, o para abreviar, P, M y B. Por suerte, B no habla y nos podemos ahorrar algunas combinaciones. Véamos cómo sigue esto.

CASO A - Cuando P le dice M que "Papi ya va", se ha de interpretar, por lo general, en el contexto del acto reproductivo. P, de este modo, anuncia que va a llegar al clímax, algo muy importante para los P, y así lo hace saber, como si inaugurara una autopista. También puede decir "Me voy". Son expresiones equivalentes.

CASO B- Cuando M le dice a P, "Papi ya va", puede tener dos significados, también en el acto reproductivo. B1. Si va entre exclamaciones, ¡Papi ya va!, lo hace con toda la intención de dar ánimos a P para llegar al clímax. Apoya sus actos y aplaude sus esfuerzos. El uso por duplicado, ¡Papi ya va!, Papi ya va!, es habitual. También es una forma de que todo acabe lo antes posible.
B2. Sin exclamaciones, y a veces con la boca medio llena, "Papi ya va" indica que el fluido del clímax va directo a la garganta. Otra opción es "Papi me llena". Pero hay que recordar que no es fácil pronunciar palabras en esta situación, por lo que la expresión puede quedar incompleta: Pap y... Pa ya... Pap m ll... etc.

CASO C - Último caso. Cuando M le dice B, "Papi ya va", es en el contexto de la comida, y toca comerse sí o sí la papilla. Aunque M lo plantee como un juego, algo divertido. B no piensa lo mismo.

COROLARIO: Y Shakira piensa, nadie puede dudarlo.


miércoles, 12 de febrero de 2014

El complejo de Edipo: Mamá no Mama



El doctor Freud era muy aficionado a jugar a papás y mamás, era lo que más le gustaba aparte de la  cocaína. De tanto jugar, inventó una teoría sobre muñecas y muñecotes que denominó el complejo de Edipo. Puede parecer complicado, pero en realidad es muy simple, sólo se trata de seguir las fases, e incluso los psicólogos, psiquiatras, y los mismos psicoanalistas, gente un poco obtusa por lo general, pueden entenderlo sin mucho esfuerzo. Les animo a ello. ¡Juntos podemos!

En la primera fase, el bebé se da cuenta de algo muy sencillo: mamá no mama. Analicemos esta proposición: a) Mamá, ella, no mama, esto está claro. b) Mamá no mama, soy yo el que mamo. Esto ya introduce un refinamiento discursivo. Y, por último, c) Yo, que mamo, soy el que mamo. Lo que nos lleva a la construcción del self, al nacimiento del yo pegado al pecho: YO soy aquel que mama. Mamá no mama, pero YO sí, yo sí que mamo, y tanto. YO mamo y, más allá. YO mamo, luego soy. Es el privilegio que tengo. Mamar y no otra cosa es lo que hago y soy lo que hago. Así que literalmente, el bebé es un mamón. Lo sentimos por la expresión; así se vive el bebé en su intimidad, como un verdadero, excelso, dedicado mamón.

Ahora bien, el bebé a medida que crece no tarda en observar, o imaginar, que a lo mejor mamá sí que mama, quizá a él no, pero sí a papá. ¡A papá, a papá sí! Aquí entramos en la segunda fase. Más conflictiva. Claro que es sólo lo que se imagina, porque en la mayoría de los casos no hay forma de que mamá mame a papá. Ya lo sabemos. Pero cómo él, el mamón -¿recuerdan la primera fase- no lo sabe, empieza a mirar mal a papá, lo odia, ¿la mamá mama a papá y no lo mama a él? ¡Cómo puede ser eso! ¡Es una injusticia! ¡El mundo es injusto¡ No se lo perdonará nunca, incluso deseará matarlo.


En fin, más crecidito, el mamón buscará madres sustitutas que le den lo que su mamá da a papá pero no le da él. En terminología técnica psicoanalítica, buscará mamonas. Es la fase culminante, la última y tercera fase, lo que se llama la fase de resolución del complejo de Edipo. En la medida que el mamón tenga suerte y encuentre una o varias mamonas que mamen, si es posible repetidas veces, resolverá su complejo y será un hombre adulto, un hombre de provecho, útil a la sociedad. En caso contrario, es un parásito condenado al infantilismo, el fracaso social, la baja autoestima y al mamoneo esporádico con otros mamones. Estadísticamente, cada mamón fracasado, es un cliente potencial para los médicos de la mente, otros mamones que inventaron el complejo. Sólo aquellos mamones declarados que superan el complejo a golpe de mamadas -se sobreentiende, sin pagar-, consiguen convertirse en los impulsores de la productividad de la sociedad, en los agentes del cambio histórico. Este es el verdadero sentido de la frase de que detrás de cada gran hombre hay una gran mujer, aunque habría que decir mejor, delante, mejor delante. Estos mamones, concluyo, son la clave y la esperanza del futuro.