lunes, 10 de febrero de 2014

Los maestros pensadores Gloomberg



Como diría Jack el Destripador, alias Jackie Dj, cortemos por lo sano y empecemos por el principio. Héctor Gloomberg fue el iniciador de esta saga de ilustres pensadores, llena de nombres que serán siempre recordados como los creadores de la mayor estafa del pensamento jamás concebida, y además bien remunerada, porque cuidado que cobran y cobraban. Todo empezó cuando Héctor, en la adolescencia, no se sabe muy bien por qué motivos, tuvo una idea. UNA idea, sólo una, la única que tuvo en toda su vida. Pero fue suficiente para llevar una vida desahogada. La genial idea consistía en un esquema que representaba de forma tosca el significado profundo de la arquitectura de las catedrales que a su vez remitía al sentido de la vida humana y del universo. El sentido del altar, de los bancos, de los confesionarios, de la pila bautismal, todo era una alegoría. Según este Gloomberg primigenio, estaba todo ahí; todo el misterio del cosmos al descubierto. Quiere saberlo todo de todo, la sabiduría absoluta, no hay problema, está a su alcance ¡Mire el esquema! ¡Contemple el esquema Gloomberg!  Como dibujo no estaba mal. Daba para algunas charlas. Con él consiguió que el invitaran a algunas copas. Y sí, tuvo una segunda idea, pero esta no cuenta, es de segunda categoría, no me contradigo. Tuvo la ocurrencia, digo, de vivir de la primera idea, de la única idea, convertir a esa idea adolescente, absurda, en profesión.


Con este preciado material en sus manos, Héctor consiguió trabajo de profesor. La verdad es que no fue difícil. Contaba con el factor sorpresa. Los alumnos se renovaban cada año y, por tanto, siempre creían que asistían a la creación de algo nuevo, que se presentaba ante ellos una idea nueva, audaz, nunca pensada. Tal cual. Héctor se dedicaba una y otra vez a dibujar su esquema en la pizarra. Siempre el mismo. Luego hablaba. Lo explicaba. Hablaba mucho.Y en eso consistía todo el curso. ¡El esquema Gloomberg! ¡Qué más quieren señores! ¡Vean y asómbrense! Para cuando los alumnos ya estaban aburridos, pasaban a otro curso. Y llegaba carne fresca. Claro que a veces la cosa no funcionaba y habían miradas suspicaces de alumnos avispados. No importaba. Para estos casos, el primer maestro Gloomberg, tenía la solución. Grandes dosis de teatro, cierto sex-appeal, drogas si hacía falta y chistes fáciles relajaban el ambiente. Y si esto no funcionaba, estaba la jugada maestra, el jaque mate Gloomberg, esto es, siempre podía dedicarse a leer citas de autores profundos o, mejor todavía, proponer la lectura de textos y pasajes especialmente difíciles, incomprensibles, que él por supuesto ni había leído ni comprendido, bajo el pretexto de que su lectura era muy provechosa e imprescindible para comprender el esquema Gloomberg. Esto nunca fallaba. Los dejaba desconcertados. Incluso algunos abandonaban el curso porque decían que les superaba, que el esquema Gloomberg podía con ellos, que no estaban a su altura. Que era demasiado profundo.

El tiempo fue pasando, Héctor envejeciendo, y nada cambiaba. El esquema Gloomberg inamovible, acaso el gran maestro cambiaba una línea aquí, otra allí, porque quería hacer creer que todavía no era lo bastante preciso, que todavía estaba en ello. ¡Fíjense, todavía no hemos llegado al quid de la cuestión! ¡Mediten en sus casas de lo que hemos hablado! ¡Esta línea, esta línea es trascendental, lo cambia todo! Lo cambiaba todo excepto que seguía cobrando. Y así el esquema Gloomberg, esa idea adolescente, le permitió ganarse la vida, bastante bien, y vivir toda la vida de ella. Siempre se recordará su imagen, repetida una y otra vez, en clases, conferencias, cuadros y tertulias, de su mano alzada en la pizarra, frente al dibujo del esquema Gloomberg, mirando como mucho, demasiado, al vacío. Incluso con los ojos cerrados. Total se lo sabía de memoria, qué más daba.

Este gran estafador, inconsciente quizá, nunca lo sabremos, tuvo el privilegio de ser honrado el día de su entierro con una bonita loa, que empezaba así: "Héctor Gloomberg será recordado por todos los que le conocieron y amaron, como la primera persona en la historia de la humanidad que ha conseguido vivir toda su vida gracias a una sola idea, un solo dibujo, al celebérrimo e inigualable esquema Gloomberg... (y finalizaba)... Es más queridos amigos y familiares, este esquema es la herencia, el legado que deja a sus hijos, para que perpetúen la mayor estafa, la más sutil, la más provechosa, de la historia del pensamiento. El esquema Gloomberg siempre estará en nuestros corazones, así como su creador".

Como con esto no bastaba, inmortalizaron el esquema Gloomberg en la lápida, por si alguien se olvidaba. Enterrado bajo su esquema, bajo el peso de su única y lastimosa idea, ahí reposa. Mientras que sus descendientes continúan la saga de los maestros pensadores Gloomberg. Y continúan cobrando. Como si nada.

sábado, 8 de febrero de 2014

Oye man 2: Lecciones infames para el hombre de hoy

Yo no soy racista, los negros lo son porque quieren

Comentario: No te quejes; si quieres, puedes.
Otro comentario: JUST DO IT

viernes, 7 de febrero de 2014

Ferrero Rocher: bolas chinas calientes


Antes que nada, ¿no deberían ser filipinas y no chinas? La bella dama de los bombones Ferrero así parece insinuarlo, lo insinuaba en cada anuncio. Miren y vean. Isabel "la momia" Preysler, incorruptible, como las santas, devota de los Ferrero, devoraba Ferrero hasta el punto de que inventó otros usos inconfesables. Según cuenta en sus memorias bilingües, "Isabel, my name", desarrolló un extraño placer,  pringoso y oscuro placer. Por las noches, después de la copulación de rigor, pura rutina, iba al baño, cerraba la puerta y ponía música sacra. En este ambiente relajante, sacaba unos cuantos Ferrero, los desenvolvía con cuidado y se los introducía uno a uno en el canal vaginal. Así, uno tras otro, hasta que no cabían más por las limitaciones propias de un cuerpo pequeño y estirado. Entonces, según unas leyes de la física inalterables, las bolas de chocolate y conservantes se iban derritiendo por el efecto del calor. Pasaban del estado sólido al líquido, creando un efecto de marea negra caliente y deslizante que llevaba a Isabel al orgasmo repetido. Puesta en cuclillas, la masa de chocolate derretido se derramaba por sus labios y se deslizaba por sus piernas filipinas. Lo peor era el suelo. Se manchaba el suelo de baldosas. Pero para eso estaba la criada española. De todos modos, ¿son estas las verdaderas bolas chinas calientes? ¿No hay otra experiencia Ferrero en otra parte? ¿Los huevos Kinder?

Sí. Esto no viene al caso. Es verdad. Pasemos a otra cosa. De lo que realmente quería hablar no es de Isabel y su bombofilia, sino del amor de madre, y de que hay amores que matan. Roberto es el típico barrigón cuarentón que todavía vive con su madre. Su madre se llama Roberta, como explica con todo lujo de detalles en su biografía, "Roberta, my name forever". Resulta que Roberto tenía la sana costumbre de darse descargas eléctricas en los testículos, nada raro, para pasar el rato, como la mayoría de oficinistas. Empezó a pequeña escala, con una batería y regulando la potencia, unas cuantas veces al día. A falte de mujeres, Roberto pensaba que la electricidad era la mejor opción. Pero con la batería no fue suficiente. Al final ya ni le excitaba. Tuvo que recurrir directamente a la corriente eléctrica y enchufarse un cable pelado para darse una descarga como dios manda. Como técnicamente eso es una derivación, cada vez que se alegraba la vida de sus testículos saltaba el diferencial de la casa, tantas veces como lo hiciera, y eran muchas. Era una fiesta.  Roberta estaba preocupada porque cada dos por tres se quedaba sin luz. Y no lo entendía. No entendía qué pasaba. Sufría porque su hijo se quedaba sin luz. Así que como buena madre responsable llamó al electricista sin decir nada a Roberto. El electricista era eficiente. Podía hacer un apaño ilegal para que el diferencial no saltara. No saltaba, y no se cortaba la luz. Buena idea. Roberta estaba contenta porque había ayudado a su hijo. La sorpresa que se iba a llevar.

Roberto como siempre, desnudo, en el baño, con un preservativo puesto, como siempre, ya digo, lo habitual, como siempre, se enchufo el cable pelado a sus testículos. Como siempre fue bien, muy bien, sólo que la corriente no paró. Lo primero raro que notó es el humo que salía del escroto, luego el vello púbico que entraba en llamas. Lo primero y lo último, porque quedo tostado como una galleta mal horneada. Hay amores que matan. Roberta lo comprendió demasiado tarde. Lo más trágico del asunto es que el electricista acabó en la cárcel por malas prácticas. De forma injusta, porque él sólo hizo su trabajo, un buen trabajo.

Y aquí, que ahora, el cuerpo de Roberto llega al depósito de cadaveres. Sobre la mesa de autopsias, al forense le hace mucha gracia como han quedado sus testículos calcinados. Algo raro, como marrones y los poros abiertos como medio blancos, o quizá grises, como si hubieran medio explotado. A todos les hace mucha gracia. - Esperen, dice el forense,  esperen, falta el detalle final. Coge un poco de papel aluminio, lo parte en dos trocitos. Con buen hacer les da forma de cacerola. - Ya está, exclama. Con manos de cirujano diestro, envuelve cada testículo en papel de plata. Sonríe, mira a los demás. ¿No lo reconocen? ¿No lo han probado nunca? ¡¡Ferrero Rocher!! ¡¡La expresión del buen gusto!! Ríen como hienas en celo con bata blanca. El bisturí alzándose sobre el cuerpo de Roberto, desde ahora Roberto Rocher, señala el fin del jolgorio. Hay que ponerse manos a la obra. El forense ve el cuerpo de Roberto como un pastel de chocolate rezumando fresa. Prefiere no decir nada. 

Comentario: otros títulos: El diferencial de los huevos. El dulce engancha. Los Testículos dorados de Jehová.

Oye man 1: Lecciones infames para el hombre de hoy


SI JODES A LOS DEMÁS, GANAS MÁS




Comentario: Ya lo he dicho. Si jodes a los demás, ganas más

domingo, 24 de noviembre de 2013

Dol Men, man

Los publicistas como todo el mundo sabe, ellos también, tienen un cerebro de mosquito,. y de mosquito pequeño., y sólo con grandes dosis de alcohol, rayas de coca, estimulantes variopintos, bailarinas de striptease y enemas calientes consiguen tener alguna idea absurda que vender a los clientes. En plena borrachera creen ser dioses, superdotados, atractivos, creativos, superlativos en todo. Hay que vender algo inútil. No pasa nada. Se vende cómo sea con una botella delante que se pasan alrededor de la mesa de cristal. Las publicistas también le dan a todo, enemas por supuesto, pero no beben a morro y prefieren un vaso para ellas solas. Da igual, así es cómo piensan, delirios para vender. El resfriado es un mercado que no pasa de moda, ni lo microbios ni las mucosidades. Pues se ponen a pensar que nombre ponerle al fármaco de turno que sea muy creativo. A ver, todos saben que los hombres son unos lloricas y quejicas, que se lo digan a las mujeres, y que no aguantan nada. Vale. El tema dolor es un buen punto de partida. Dolor, Dolores, Sin dolor, Dol, dolomitas, dólar, no es no. Dolor, Dol, Dolor. Impresionante. Dolor, Dol, hombres, Oye man, dolor, Dol, Man, men, madelman, mad men,, Dol,... ¡Ya está! ¡Increíble! Dol Men sería genial, tiene todas las referencias. Tú eres un hombre llorica, gorila llorica, que te duele, que no aguantas el dolor y por eso te vamos a dar... Dol Men, ¡Dol men!, el medicamento para los men que no aguantan ni un resfriado. ¡Dol Men!, la medicina para los men que no quieren sufrir ni moquear. ¡Dol Men!, el fármaco para los hombre viriles, la droga de los oye man. No acaba ahí la cosa, porque todavía queda coca sobre la mesa. ¡Dol men!, carajo, para los men que se lo pasan todo por la piedra ¡Dol Men para los man trogloditas del Dolmen!! Ah, sí, sí, genial ¡Dol Men! Dolor Men en la fornicación sobre el Dolmen moqueando. No sufras, no llores: ¡Dol Men te librará del Dolor, Men!, Dolor Men Man. Dolor Men , man!!! Recuerda. Compra y recuerda. Dale man. No más Dolor. No más men, man. ¡¡Dol men, dale man!! No te olvides: Dol men, dale man. Fin de la borrachera y llegan los enemas.


Así, perfecto, un buen Dolmen para el Dol Man, el reposo del guerrero. Y además de regalo con Dol Men, man, la revista Dolmen!!!, imprescindible, espectacular. Dolmen para el Dol men, man, el man de hoy. Si eres un hombre, man, has de leer Dolmen



La composición es lo que menos importa, mientras tenga forma de pastilla los man se lo tragan. No dolor, man. No dolor, man!!  ¿Y el resfriado? El resfriado como estaba, nada de lo que lleva Dol Men detiene ninguno de los síntomas. Con suerte, man, el Dol Men, man, te quita el dolor de cabeza... pero para eso ya está la aspirina ¿no? LOL Dol Men. Vuelve el hombre de las cavernas. Dol Men te pone y le pone a ella. También en supositorios, enemas y viáticos. Dolor Men para los supermen ¡Ya en las farmacias!

jueves, 10 de octubre de 2013

FUCK-USIMA

Al final los nipones lo van a conseguir, ya lo creo. Desde que les explotó la bomba atómica en las narices, van como locos buscando la manera de convertirse en el primer pueblo mutante del mundo, y no sólo en lo físico, también en lo mental. Todo japonés es un mutante cerebral en potencia, un monstruo de la naturaleza bajito capaz de imaginar y practicar todo tipo de perversiones. Está claro, los efectos de la radiación ya se empezaron a notar con el delirio de los Kaiju, Godzilla, Mothra, Gamera, Rodan y compañía, género infumable de tontos del culo disfrazados de forma aberrante, pisando decorados de cartón. Más los delirios homofílicos de Ultraman en peleas sádicas revolcándose por el suelo y tocándose por todas partes con monstruos fálicos o vaginoides. Un gustazo. Exquisito. Tensión sexual se llama ahora. La cosa fue a peor con todo un repertorio de perversiones sexuales inventadas por estos prodigios de la naturaleza. Véase el eye-contact, el chupeteo de los ojos hasta la irritación, y esto no es nada. Luego vino el pussy-pussy, cock-cock o por qué no el pussy-cock, donde los felices parteneres sexuales, después de un día agotador de trabajo, orinan uno contra el otro haciendo puntería para acertar en el órgano sexual del otro. Muy relajante y oriental. Aunque lo mejor de todo es el ass-ass, el culo-culo, que consiste en defecar uno contra otro. Hay muchas variantes, se puede hacer sentados frente a frente con las piernas entrelazadas, e ir apretando, ya se entiende... Otra manera es de rodilas, de espaldas, bien juntitos, a ver quién sale antes... y lo que sale... en invierno es una buena forma de calentarse... Se recomienda para todas las edades. 

Con estos precedentes no puede parecer extraño el icono sexual de las calientes japonesas. Por aquí, en tierras occidentales, la zoofilia es casi poética, cabras, perros, serpientes, bellos cisnes, muy mitológico todo. En Japón no, ahí es otra cosa, la zoofilia es a lo grande y a lo pegajoso, a lo bestia nunca mejor dicho. El animal preferido es algo tan repulsivo y extraño ¡como un pulpo! Existe una larga tradición japonesa de imágenes y grabados de japonesas revolcándose con pulpos gigantes, tentáculos por ahí, tentáculos por allá. Godzilla es demasiado grande para una penetración, pero un pulpo se deja, y es igual de repugnante. Y no sólo es una imagen recurrente de la literatura y el arte, son raros, ya se sabe, sino que muchas muchachas ardientes lo llevan a la práctica. Van a la pescadería, se compran su buen pulpo, se desnudan, se orinan encima del pobre cefalópodo para que esté calentito, y se lo meten de todas las formas imaginables por todos los agujeros imaginables. No podemos saber si al bicho le gusta, porque no habla. Las que sí gritan como condenadas son las japonesas, que se lo pasan la mar de bien, con esa forma tan reconocible de jadear, zen, muy zen, que tienen cuando sus agujeros están cubiertos. Y se ha de reconocer, que el pulpo tiene muchos brazos y llega a todas partes, va sobrado de miembros y ventosas para llenarlo todo. Sin contar lo mojado que está.

Por todo ello, la central de Fukusima, Fuckusima para los residentes, se va a convertir en un spa gigante, un balneario termal para que todos, y todas, puedan bañarse y mutar como dios manda, con pulpos incluidos si hace falta. Los escapes no son accidentales, no, no, es la gente que se está dando un baño para convertirse en los nuevos Ultraman del futuro. Al final lo han conseguido. ¡Serán mutantes o no serán! ¡Larga vida al Emperador del Sol caliente!