Antes vivíamos muy felices, aunque sin perdices, y no conocíamos los trapos sucios de todo tipo que hay dentro de los demás, ocurrencias, chascarrillos, prejuicios, ideas descerebradas, mala ostia, cretinismo, y toda la panoplia de vicios, pecadillos y penurias de los tristes cerebros. Como mucho cuando abrían la boca o cuando había que soportar las borracheras de los amigos, las comidas familiares, temibles en Navidad, o a los pesados de los bares y tabernas. Con el progreso, estimado público, todo ha cambiado. Ahora con el invento postpaleolítico de internet, blogueos, redes "socialistas" y demases, todo el mundo se cree en el derecho de echar encima de sus semejantes todo lo que lleva dentro. Y sin ningún pudor, qué ostias. Tenemos que saberlo todo y soportarlo todo, en directo y a cualquier hora. Lo que creen que saben. Lo que creen que son. Lo que no saben los otros. Lo que no son los demás. Lo que opinan o dejan de opinar. Sus gustos y preferencias. Sus desgracias. Su vida. Pero, ¿qué vida? ¡Vayánse a sus casas por favor! ¿Que los aguante su santa madre, su sacrificada esposa o su atento esposo! ¿No ven que no interesa? Señores, señoras, señoritas... No nos echen sus miserias como si fuera el más exquisito de los manjares. Abajo con las masturbaciones colectivas. ¡Que no somos porno stars que disfrutamos con las oleadas de liquido seminal que inundan la cara! ¡Si encima querrán que traguemos y que miremos a cámara sonrientes! Aquí no vamos a sonreír ni para la foto. - Pero oiga, si usted hace lo mismo... - Cállese hombre, que no se entera de nada, no sabe que en el primer mundo mientras trabaje, cierre la boca y pague impuestos todo el mundo es libre de hacer el idiota cuando quiera... además, déjeme con mis cosas privadas... y no me mire que me desconcentro...
lunes, 31 de enero de 2011
lunes, 24 de enero de 2011
Medallas en las playas
A la Gran Europa, este simpático sueño hitleriano que cada vez está más cerca de hacerse realidad, le pasa como a la madame Castafiore en los cómics de Tíntin, que canta, y cómo desafina la señora, "Me río cuando me miro al espejo, laralá, laralá". La lástima es que no vomite, aunque sea un poquito. La política europea ha perdido el rumbo, está como desorientada y no sabe reconocer los valores universales.Nada, nada, una pena. Lo peor de todo es la política de concesión de premios. Un error tras otro. No dan pie con bola estos gestores y tecnócratas que apenas aciertan en sus decisiones. Por ejemplo, el premio a los emprendedores, perseverantes y gente con vistas al futuro. Negociantes, científicos, intelectuales, etc. ¡No!, no, estáis muy equivocados. Eso no es nada. Qué va a saber esta gente. Pensar un poco. Imaginemos a un muerto de hambre de cualquiera de los hemisferios. La odisea de atravesar con escasos recursos medio planeta. Hambre, sed. Miedo. Persecución. Muerte. Pero el hombre no claudica. Tira para adelante hasta llegar a la tierra prometida de acogida, a la Gran Europa. ¿Y qué se encuentra ahí? ¿Cómo es agradecida y celebrada su odisea, digna del aventurero más audaz? ¿Con un banda de música le reciben? Pues no, le empujan de vuelta al mar, si pueden, o le muelen a palos como un perro. Señores, por dios, que falta de visión política, de perspicacia. ¡Si habría que darle y ponerle una medalla nada más llegar! ¡Y de oro! ¡Oro macizo con diamantes! Si gente como esta es la que hace falta para salir de la crisis. Gente emprendedora e incansable. Venga hombre. Saquen a todos los chupatintas de los ministerios. A todos los funcionarios. A los presidentes y diputados. ¡Todos fuera! Y pongan a los muertos de hambre. Da igual que huelan mal, nadie es perfecto, seguro que sacan el país para adelante por poco que hagan. Incluso puede que encuentren hasta las joyas de la Castafiore. Menudos son ellos.
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viernes, 17 de diciembre de 2010
No tan Bello, ¡por dios!
Ya dije hace tiempo que las maledicciones bíblicas nos acechaban por todas partes. Primero fue el MAL húngaro y ahora le toca al BELLO colombiano. La divinidad ha entrado en una vía de ironía sofisticada donde lo más bello, lo estupendo y noticiable es que la gente muera enterrada por toneladas de barro, empujadas por el peso de un cementerio de residuos ilegal. Y tenía que ser en la población de Bello, ¡cómo no!, un lugar ideal para morir divinamente. La gente es muy posible que no aprecie la gracia de nuestro señor, pero ¡es que hay muy poca fe hoy en día! Rezad un poco y el creador pensará alguna manera divertida de daros muerte o de fastidiaros la vida un poco más. Por el sufrimiento se gana el cielo. Con basura encima ya es un plus.
domingo, 5 de diciembre de 2010
Batracios ópticos
La optografía según sesudos estudiosos es la fotografía de objetos brillantes y de alto contraste que en teoría permanecen impresas en la retina durante media hora después de la muerte. O sea que hay que darse prisa si queremos obtener alguna pista. Alguien recordará quizá un episodio de Twin Peaks donde se obtenía la última imagen de una de las víctimas femeninas: una bonita moto. No está mal para antes de morir.
La primera noticia que se tiene de este procedimiento procede de la universidad de Heidelberg, donde el doctor Kuhne (1881) examinó los ojos de una rana muerta, porque no soportaba volver a casa para ver a su oronda mujer, y distinguió en la retina la impresión casi imperceptible del mechero bunsen del laboratorio. Que se sepa, el doctor no era adicto a ninguna droga alucinógena y el mechero era sólo para usos científicos. Este investigador dedujo que antes de morir, la rana había mirado fijamente la llama, mientras maldecía al doctor que la mataba, y así, este honrado profesor pudo observar la imagen de lo último que vio. Por suerte, no pudo oír lo que pensaba la rana.
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sábado, 13 de noviembre de 2010
El agente Johnson
Un hombre de mediana edad, acudió al servicio de urgencias del hospital de la ciudad. Una vez dentro, se registró con el nombre de Harry Backman. También solicitó ingresar en la sala de psiquiatría. La gracia del asunto es que a pesar de que todos los documentos le identificaban como Harry Backman, resultaba que su nombre real era Johnson. Un enfermero le preguntó cuál era su apellido entonces, si Harry no era él. Su respuesta fue: "No me está permitido revelarlo". Y no hablaba en broma, explicó ante las caras de sorpresa de los residentes de psiquiatría que en realidad él era el agente Johnson -como el limpiador...-, del FBI, nada menos, y que estaba encargado de descubrir el paradero de Harry Backman, que había desaparecido.
Se ve que el tal Harry, según Johnson, viajaba de ciudad en ciudad, y el también, Johnson, claro, viajaba, haciéndose pasar por paciente en hospitales de psiquiatría donde Harry había estado ingresado para recabar información. De momento tenemos un buen argumento para una película, lástima que se trata de una caso real como la vida misma.
El asunto sigue así. Harry era epiléptico y tomaba medicación. Johson no, por supuesto, que le buscaba y se comunicaba con sus superiores de la "Agencia" con una radio especial supersecreta de alta tecnología. Las órdenes que había recibido eran sorprendentes. Debía venir justo a este hospital y ser admitido en psiquiatría como paciente porque Harry, el otro, había sido tratado cuando tenía diez años. Y bueno, quizá se podía seguir su pista de estado en estado. De hecho, los servicios de inteligencia siempre demuestran muy poca inteligencia, recuerden Irak amigos de la red, así que un disparate más no sería tan raro, incluso estaría dentro de la lógica borrosa de los defensores de la ley.
Ahora viene lo más bueno, el paciente Johnson -o el agente, depende desde dónde se mire- confesó su miedo de que el Harry real estuviera muerto y enterrado, y lo que es peor, oh qué terrible, de que un impostor estuviera suplantándole para cobrar el subsisio de enfermedad.
A estas alturas, ya empieza a ser muy difícil saber quién es más real si Johnson o Harry, si hay más de un Harry más de un Johnson, resulta difícil hasta saber cómo me llamo y ustedes lectores deben haber olvidado hasta el día en que nacieron, que, en parte, mucho mejor, estaba muy oscuro y hay poco que recordar excepto la palmada en el trasero. Los médicos siempre igual de simpáticos y emprendedores.
El final, ya se lo pueden imaginar, el agente Johnson vivía en un centro, pero no precisamente de inteligencia, sino psiquiátrico, y su nombre real era, efectivamente Harry Backman. Bueno, ¡eso es que lo dicen los médicos!, porque Johnson sigue de misión secreta y cree que todos los médicos, funcionarios y demás asalariados no son sino espías, y también los barrenderos, los camareros, la mujer que pasea al perro, la vecina, el oficinista. Todos todos son espías y forman parte de un complot universal que se inicia a los diez años de Harry en el hospital. Ya lo ven, la historia de la civilización no empieza con Adán, sino con Harry. Harry es el primer hombre. Todos venimos de Harry. Somos clones de Harry. ¡Viva Harry! ¡Harry ha muerto, viva Harry!
El agente, como Harry, también era epiléptico, y después de sufrir un ataque, un enfermero le preguntó: "Pensaba que era Harry y no Johnson el que tenía epilepsia". Seguramente se debió de sentir muy gracioso por esta ocurrencia, al poner de manifiesto la contradicción del supuesto paciente. Sin embargo, años de entrenamiento secreto en la "granja" de la CIA, encapuchado, permitieron al agente Johnson dar una réplica muy acertada: "¡YO SOY Harry!", exclamó el agente experimentado, con una sonrisa en la cara, a ver qué se habían creído, y además "¡Por fin le he encontrado!". Johnson encontró a Harry. Y Moisés la tierra prometida. Fin de la misión. Objetivo cumplido. La humanidad podía disfrutar de un nuevo amanecer.
(Dedicado con aprecio a DOBBLE GUM)
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domingo, 24 de octubre de 2010
El MAL húngaro, ¡y no es la sífilis!
Con un poco de suerte los augustos magiares y los pobladores de las tierras húngaras no conocen las lenguas romances, como el castellano, no dominan el lenguaje clásico latino o no son supersticiosos, porque si no empezarían a creer en las maledicciones divinas. Ya me imagino los titulares de los periódicos: "Las fuerzas del MAL se abaten sobre Hungría". Transilvania no es nada. Drácula el empalador no es nada. ¡Escuchen y vean! El MAL auténtico es el depósito de residuos tóxicos de la planta de aluminio MAL (Magyar Aluminium). El MAL es el MAL. Para rematar la faena, en la mejor tradición de las plagas de Egipto. el MAL es rojo ¡y quema! ¿Será el infierno? Para algunos sí. Pero bueno, con unas cuantas palas todo se arregla. Seguro que incluso es bueno para la tierra. Si los peces salen más gordos al lado de las centrales nucleares, pues el aluminio con sosa cáustica ya debe ser fabuloso. Propiedades curativas y todo. Como era aquello de la Bola de Oro...El mal es el capital... El mal es el capital... Como no hay otro, ¡qué remedio! ¿Y el bien? Pregunte por ahí, hombre, a ver si le indican dónde está.
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